Elecciones, ciudadanía y democracia

Las elecciones pueden ser la mejor o la peor parte de la democracia 

Autor desconocido 

Las capacidades de enfrentar desafíos tales como la erradicación de la pobreza, el fomento de la innovación o los efectos del cambio climático están distribuidas entre diferentes actores de la sociedad. Nadie tiene todos los recursos, ideas o legitimidad para resolver los desafíos más complejos que enfrenta la sociedad, por lo que sólo pueden ser afrontados desde la colaboración y el fortalecimiento de la “esfera pública”, entendida como el espacio de encuentro entre el Estado, la sociedad civil y el sector privado para dialogar y decidir el rumbo y los caminos a seguir por la sociedad. 

Ecuador tiene grandes desafíos para lograr la colaboración entre diferentes sectores.  Históricamente, los cambios en nuestro país se han producido por la imposición de un grupo económico, político, ideológico, regional o étnico sobre el resto de la sociedad. Cambios que no son producto de un diálogo entre diferentes sectores, tienden a beneficiar a una parte de la sociedad y no sostenerse en el tiempo. Sin embargo, los cambios duraderos ocurren cuando diferentes grupos de la sociedad (públicos y privados) coinciden en la definición de un problema y, sobre todo, cuando asumen responsabilidades compartidas para resolverlo. 

Las elecciones son momentos en que las sociedades pueden sacar lo mejor o lo peor de si. Podrían, por un lado, apelar al clientelismo y la desinformación, ser abundantes en descalificativos, profundizar la fragmentación social y la polarización política. Podrían, sin embargo, ser oportunidades para propiciar el diálogo entre diversos sectores de la sociedad, el intercambio de ideas y propuestas, así como para la construcción de acuerdos entre diferentes sectores sobre las políticas públicas que se requieren para que el país avance en la ruta al desarrollo.  

Las elecciones de 2017 representan una oportunidad para promover espacios de diálogo y generar propuestas que permitan tanto construir sobre lo avanzado cuanto realizar los cambios requeridos para enfrentar los nuevos desafíos económicos, fiscales, sociales y ambientales que tiene Ecuador. 

Las organizaciones de la sociedad civil por su doble naturaleza, pública -por sus fines- y privada -por su autonomía- sumado a su vocación de fomentar el pluralismo propio de la enorme diversidad que existe en su interior, pueden jugar un rol clave en el próximo proceso electoral generando espacios en los que converjan informaciones, posiciones decisiones y políticas, en los cuales se propicien encuentros y diálogos: i) entre los diferentes partidos y movimientos políticos; ii) entre la ciudadanía y los partidos políticos; y, iii) entre la diversidad de organizaciones de la sociedad civil. 

Estos espacios plurales de encuentro pueden ser claves para generar los procesos de deliberación que permiten generar nuevas ideas e innovación pública y fomentar una cultura política en la que se valore la diversidad. En tiempos en los que la política es percibida como el espacio de confrontación y antagonismo, la sociedad civil organizada puede marcar una diferencia generando espacios para un diálogo amplio, honesto e ideológicamente incluyente, que nos permita construir sentidos compartidos por toda la sociedad. 

La Confederación Ecuatoriana de Organizaciones de la Sociedad Civil (CEOSC), un colectivo de 100 organizaciones sociales y ciudadanas, actualmente presidida por Grupo FARO, está convencida que las organizaciones de la sociedad civil pueden contribuir a alcanzar este objetivo a través de cuatro estrategias: i) Promoviendo un voto informado, difundiendo y analizando las propuestas de los candidatos tanto a la Presidencia cuanto a la Asamblea Nacional; ii) Apoyando a organizaciones sociales y ciudadanas a transformar buenas ideas en propuestas de políticas públicas que enriquezcan el debate electoral y aporten a las reformas realizadas por el próximo gobierno; iii) Organizando debates entre los diferentes candidatos y generando así un diálogo respetuoso que permita responder a las inquietudes que vienen de la ciudadanía; y, iv) Monitoreando los primeros 100 días y el primer año del próximo gobierno, buscando que las políticas y legislación generadas en el próximo periodo, por el Ejecutivo y el Legislativo, sean coherentes con aquellas ofrecidas durante el periodo electoral.

Como bien expresó Alexis de Tocqueville “en los países democráticos la ciencia de la asociación es la ciencia madre. El progreso de todo lo demás depende de ella”. Hoy día, en el que se conmemora a la democracia, extendemos una invitación a los partidos políticos, universidades, sector privado y organizaciones de la sociedad civil a trabajar conjuntamente para lograr que el próximo periodo electoral no sea un momento de fragmentación y polarización sino que saque lo mejor de nosotros, haciendo de esta una oportunidad para construir una visión compartida de lo que queremos para el Ecuador en los próximos años, mientras construimos conjuntamente un camino de oportunidades y dignidad para todos.

Imagen: